INTRO A LAS PALABRAS
El ser humano es el único animal sociable, (ya lo decía Aristóteles) es decir es un mamífero condicionado a una cultura. Haremos referencia a este último concepto como el conjunto de costumbres, creencias e idiomas, aquí es donde entra nuestro tema.
El idioma es una herramienta. Cuantifica una capacidad única del humano, para entrar al mundo del signo y del significante convencional. Todo esto se da gracias a la razón, única en el humano.
Veamos a la razón como una semilla, ésta es única en la especie animal. Como tal emana raíces, la imaginación: como la creatividad; la abstracción: como herramienta separatista del objeto al pensamiento (diferenciándose de los otros animales ya que estos no son capaces de crear signos personales o convencionales); y es ahí donde entra el razonamiento: el poder meditar las cosas, el ponernos de acuerdo en una convención y así crea o sustenta la necesidad de comunicarse: ponerle “sonidos” nombres a las cosas.
Utilizar la abstracción de poder “referirse” a algo sin que éste esté, mediante la imaginación para ponerle un signo, y el razonamiento para “entender” que eso (ya sea un sonido, gesto o dibujo) se refiere a esto, es algo únicamente humano, en consecuencia de la razón. La cual se puede fundamentar que existe en nosotros y no en otros animales por la complejidad de conexión de neuronas (por la “comunicación” de las mismas). En un sistema sumamente complejo de conexiones neuronales que crea todo el sistema nervioso.
La palabra nace del sonido como algo carente del sentido convencional, la palabra se sustenta por una convención, a la cual llaman idioma, o sea, un conjunto de reglas gramaticales diferenciando lo dicho de lo escrito. Además, el idioma es un elemento esencial de la cultura. La palabra y el idioma son distintos de acuerdo dependiendo de la cultura.
La palabra “fonéticamente hablando” es, los sonidos que emite el complejo sistema fonador, estas tienen significado convencional. La palabra “morfemáticamente hablando” es, el conjunto de caracteres que hacen referencia convencional al sonido y al concepto.
Entonces se puede decir que la palabra está desde que el ser humano es humano (al crear conceptos) ya que la utiliza para pensar. Para ver el origen de ésta se debería tratar de ver que fue lo que hizo (si es que hubo algo ajeno) que haga que esto se “active”.
Siguiendo este razonamiento, podemos concluir que la comunicación es una esfera que posee la herramienta y medio del lenguaje y signo, los cuales están unidos, pero cada una tiene algo distinto a la otra. La comunicación es independiente a éstas ya que por ejemplo las abejas se comunican a través de movimientos que son propios de su instinto, al igual que el aroma de los caninos en celo.
DEFINICIÓN DEL HABLA
El habla puede definirse como la materialización del modelo-código que constituye la lengua. Las lenguas se constituyen en modelos estructurales con nombres tales como: castellano, inglés, francés, alemán, ruso, griego, árabe, etc. Podemos fácilmente comprender que cada uno de los habitantes de cada uno de estos modelos lo hablan igual y a la vez diferente.
Las variantes que se producen en cada uno de ellos no son variantes del modelo sino variantes que imprimen la forma particular de cada uno de los sujetos que ponen en práctica, es evidente que todos los que hablamos el castellano no lo hacemos de la misma manera, estas diferentes maneras de hablar son a veces netamente naturales pero a veces también sociales. Nos damos cuenta de que un hablante es argentino, chileno, peruano, venezolano, español, únicamente con oírlo hablar independientemente de lo que dijo y es igualmente evidente que podemos clasificar según su habla.
El habla, por tanto, corresponde al acto individual de cada individuo de la misma comunidad habitante, de tal forma podemos decir que dentro de la lengua hay tantas hablas. La lengua es el sistema y el habla es la puesta en práctica individual del sistema, porque la lengua en cuanto al sistema, funciona sobre la base de una codificación. Esto es lo que proporciona variabilidad en la lengua.
Dentro del habla tendríamos que ubicar otra serie de fenómenos que van reduciendo el número de habitantes, y es por lo tanto, identificándolo más entre sí, son por ejemplo: la jerga, la lengua vulgar, la lengua coloquial, la lengua popular, la lengua culta, el dialecto, etc.
ORIGEN DEL HABLA
El habla es una de las principales características que distinguen a los seres humanos del resto de los animales. Esto fue posible gracias a un refinado control de la laringe y la boca. Y en este desarrollo particular participó un gen, que acaba de ser descubierto por investigadores de Inglaterra y Alemania.
Si los monos no hablan, es porque carecen de una alteración en el “gen del lenguaje”, señaló el equipo de científicos que publicó su estudio en la revista “Nature”.
El objetivo del estudio consistía en verificar si un gen implicado en la producción de la palabra que está presente en el ser humano existía también en los animales, sobre todo en primates. Confirmaron que el gen se encuentra en los animales, pero con cierta mutación en los humanos.
Ese gen, FOXP2 – que fue identificado recientemente por otros biólogos-sería el responsable de la fabricación de una proteína indispensable para el funcionamiento de diversas zonas del lenguaje. Si ese gen no existiese con ciertas alteraciones, los seres humanos tendrían dificultades para articular las palabras y dominar la sintaxis. En la especie humana, las mutaciones en el gen FOXP2 parecen haberse generalizado hace unos 200.000 años.
El gen regula algunos movimientos del rostro y de la mandíbula. Está presente también en los ratones y otros mamíferos desde hace millones de años. Sin embargo, es en los seres humanos en quienes ocurrió una alteración genética que permitió el habla.
Después de hacer comparaciones del gen en chimpancés, macacos, gorilas, orangutanes y ratones, los científicos descubrieron que en los seres humanos el gen presenta una modificación de apenas dos de los aminoácidos, las “letras” en las que está escrita la información genética.
John Haught, profesor de teología de la Universidad de Georgetown, en Washington, afirmó que la investigación demuestra que humanos y simios comparten el 99 por ciento de su material genético, “pero una diferencia sutil en un gen puede ser extremadamente importante”.