Bueno, acá voy a expresar cosas que llamare Articulos de esta Maldita Paradoja con una SeNsiBiLiDaD AlTeRaDa de un Caminante del Espiral (yo por blogs) que en LLamas Bajo Agua vio que Aprender, =, Arte en el EsPeJo RefLeJo... Salú! Respeto y Confianza
25/11/10
Gracias!un aplauso bailarina...
Con el debido respeto que todo ustedes se merecen...
"Nadie encendía las lámparas" de Felisberto Hernández
Hace mucho tiempo leía yo un cuento en una sala antigua. Al principio entraba por una de las persianas un poco de sol. Después se iba echando lentamente encima de algunas personas hasta alcanzar una mesa que tenía retratos de muertos queridos. A mí me costaba sacar las palabras del cuerpo como de un instrumento de fuelles rotos. En las primeras sillas estaban dos viudas dueñas de casa; tenían mucha edad, pero todavía les abultaba bastante el pelo de los moños. Yo leía con desgano y levantaba a menudo la cabeza del papel; pero tenía que cuidar de no mirar siempre a una misma persona; ya mis ojos se habían acostumbrado a ir a cada momento a la región pálida que quedaba entre el vestido y el moño de una de las viudas. Era una cara quieta que todavía seguiría recordando por algún tiempo un mismo pasado. En algunos instantes sus ojos parecían vidrios ahumados detrás de los cuales no había nadie. De pronto yo pensaba en la importancia de algunos concurrentes y me esforzaba por entrar en la vida del cuento. Una de las veces que me distraje vi a través de las persianas moverse palomas encima de una estatua. Después vi, en el fondo de la sala, una mujer joven que había recostado la cabeza contra la pared; su melena ondulada estaba muy esparcida y yo pasaba los ojos por ella como si viera una planta que hubiera crecido contra el muro de una casa abandonada. A mí me daba pereza tener que comprender de nuevo aquel cuento y transmitir su significado; pero a veces las palabras solas y la costumbre de decirlas producían efecto sin que yo interviniera y me sorprendía la risa de los oyentes. Ya había vuelto a pasar los ojos por la cabeza que estaba recostada en la pared y pensé que la mujer acaso se hubiera dado cuenta; entonces, para no ser indiscreto, miré hacia la estatua. Aunque seguía leyendo, pensaba en la inocencia con que la estatua tenía que representar un personaje que ella misma no comprendería. Tal vez ella se entendería mejor con las palomas: parecía consentir que ellas dieran vueltas en su cabeza y se posaran en el cilindro que el personaje tenía recostado al cuerpo. De pronto me encontré con que había vuelto a mirar la cabeza que estaba recostada contra la pared y que en ese instante ella había cerrado los ojos. Después hice el esfuerzo de recordar el entusiasmo que yo tenía las primeras veces que había leído aquel cuento; en él había una mujer que todos los días iba a un puente con la esperanza de poder suicidarse. Pero todos los días surgían obstáculos. Mis oyentes se rieron cuando en una de las noches alguien le hizo una proposición y la mujer, asustada, se había ido corriendo para su casa.
La mujer de la pared también se reía y daba vuelta la cabeza en el muro como si estuviera recostada en una almohada. Yo ya me había acostumbrado a sacar la vista de aquella cabeza y ponerla en la estatua. Quise pensar en el personaje que la estatua representaba; pero no se me ocurría nada serio; tal vez el alma del personaje también habría perdido la seriedad que tuvo en vida y ahora andaría jugando con las palomas. Me sorprendí cuando algunas de mis palabras volvieron a causar gracia; miré a las viudas y vi que alguien se había asomado a los ojos ahumados de la que parecía más triste. En una de las oportunidades que saqué la vista de la cabeza recostada en la pared, no miré la estatua sino a otra habitación en la que creí ver llamas encima de una mesa; algunas personas siguieron mi movimiento; pero encima de la mesa sólo había una jarra con flores rojas y amarillas sobre las que daba un poco de sol.
Al terminar mi cuento se encendió el barullo y la gente me rodeó; hacían comentarios y un señor empezó a contarme un cuento de otra mujer que se había suicidado. Él quería expresarse bien pero tardaba en encontrar las palabras; y además hacía rodeos y digresiones. Yo miré a los demás y vi que escuchaban impacientes; todos estábamos parados y no sabíamos qué hacer con las manos. Se había acercado la mujer que usaba esparcidas las ondas del pelo. Después de mirarla a ella, miré la estatua. Yo no quería el cuento porque me hacía sufrir el esfuerzo de aquel hombre persiguiendo palabras: era como si la estatua se hubiera puesto a manotear las palomas.
La gente que me rodeaba no podía dejar de oír al señor del cuento; él lo hacía con empecinamiento torpe y como si quisiera decir: "soy un político, sé improvisar un discurso y también contar un cuento que tenga su interés".
Entre los que oíamos había un joven que tenía algo extraño en la frente: era una franja oscura en el lugar donde aparece el pelo; y ese mismo color -como el de una barba tupida que ha sido recién afeitada y cubierta de polvos- le hacía grandes entradas en la frente. Miré a la mujer del pelo esparcido y vi con sorpresa que ella también me miraba el pelo a mí. Y fue entonces cuando el político terminó el cuento y todos aplaudieron. Yo no me animé a felicitarlo y una de las viudas dijo: "siéntense, por favor" Todos lo hicimos y se sintió un suspiro bastante general; pero yo me tuve que levantar de nuevo porque una de las viudas me presentó a la joven del pelo ondeado: resultó ser sobrina de ella. Me invitaron a sentarme en un gran sofá para tres; de un lado se puso la sobrina y del otro el joven de la frente pelada. Iba a hablar la sobrina, pero el joven la interrumpió. Había levantado una mano con los dedos hacia arriba -como el esqueleto de un paraguas que el viento hubiera doblado- y dijo:
-Adivino en usted un personaje solitario que se conformaría con la amistad de un árbol.
Yo pensé que se había afeitado así para que la frente fuera más amplia, y sentí maldad de contestarle:
-No crea; a un árbol, no podría invitarlo a pasear.
Los tres nos reímos. Él echó hacia atrás su frente pelada y siguió:
-Es verdad; el árbol es el amigo que siempre se queda.
Las viudas llamaron a la sobrina. Ella se levantó haciendo un gesto de desagrado; yo la miraba mientras se iba, y sólo entonces me di cuenta que era fornida y violenta. Al volver la cabeza me encontré con un joven que me fue presentado por el de la frente pelada. Estaba recién peinado y tenía gotas de agua en las puntas del pelo. Una vez yo me peiné así, cuando era niño, y mi abuela me dijo: "Parece que te hubieran lambido las vacas." El recién llegado se sentó en el lugar de la sobrina y se puso a hablar.
-¡Ah, Dios mío, ese señor del cuento, tan recalcitrante!
De buena gana yo le hubiera dicho: "¿Y usted?, ¿tan femenino?" Pero le pregunté:
-¿Cómo se llama?
-¿Quién?
-El señor... recalcitrante.
-Ah, no recuerdo. Tiene un nombre patricio. Es un político y siempre lo ponen de miembro en los certámenes literarios.
Yo miré al de la frente pelada y él me hizo un gesto como diciendo: "'¡Y qué le vamos a hacer!"
Cuando vino la sobrina de las viudas sacó del sofá al "femenino" sacudiéndolo de un brazo y haciéndole caer gotas de agua en el saco. Y enseguida dijo:
-No estoy de acuerdo con ustedes.
-¿Por qué?
-...y me extraña que ustedes no sepan cómo hace el árbol para pasear con nosotros.
-¿Cómo?
-Se repite a largos pasos.
Le elogiamos la idea y ella se entusiasmó:
-Se repite en una avenida indicándonos el camino; después todos se juntan a lo lejos y se asoman para vernos; y a medida que nos acercamos se separan y nos dejan pasar.
Ella dijo todo esto con cierta afectación de broma y como disimulando una idea romántica. El pudor y el placer la hicieron enrojecer. Aquel encanto fue interrumpido por el femenino:
-Sin embargo, cuando es la noche en el bosque, los árboles nos asaltan por todas partes; algunos se inclinan como para dar un paso y echársenos encima; y todavía nos interrumpen el camino y nos asustan abriendo y cerrando las ramas.
La sobrina de las viudas no se pudo contener.
-¡Jesús, pareces Blancanieves!
Y mientras nos reíamos, ella me dijo que deseaba hacerme una pregunta y fuimos a la habitación donde estaba la jarra con flores. Ella se recostó en la mesa hasta hundirse la tabla en el cuerpo; y mientras se metía las manos entre el pelo, me preguntó:
-Dígame la verdad: ¿por qué se suicidó la mujer de su cuento?
-¡Oh!, habría que preguntárselo a ella.
-Y usted, ¿no lo podría hacer?
-Sería tan imposible como preguntarle algo a la imagen de un sueño.
Ella sonrió y bajó los ojos. Entonces yo pude mirarle toda la boca, que era muy grande. El movimiento de los labios, estirándose hacia los costados, parecía que no terminaría más; pero mis ojos recorrían con gusto toda aquella distancia de rojo húmedo. Tal vez ella viera a través de los párpados; o pensara que en aquel silencio yo no estuviera haciendo nada bueno, porque bajó mucho la cabeza y escondió la cara. Ahora mostraba toda la masa del pelo; en un remolino de las ondas se le veía un poco de la piel, y yo recordé a una gallina que el viento le había revuelto las plumas y se le veía la carne. Yo sentía placer en imaginar que aquella cabeza era una gallina humana, grande y caliente; su calor sería muy delicado y el pelo era una manera muy fina de las plumas.
Vino una de las tías -la que no tenía los ojos ahumados- a traernos copitas de licor. La sobrina levantó la cabeza y la tía le dijo:
-Hay que tener cuidado con éste; mira que tiene ojos de zorro.
Volví a pensar en la gallina y le contesté:
-¡Señora! ¡No estamos en un gallinero!
Cuando nos volvimos a quedar solos y mientras yo probaba el licor -era demasiado dulce y me daba náuseas-, ella me preguntó:
-¿Usted nunca tuvo curiosidad por el porvenir?
Había encogido la boca como si la quisiera guardar dentro de la copita.
-No, tengo más curiosidad por saber lo que le ocurre en este mismo instante a otra persona; o en saber qué haría yo ahora si estuviera en otra parte.
-Dígame, ¿qué haría usted ahora si yo no estuviera aquí?
-Casualmente lo sé: volcaría este licor en la jarra de las flores.
Me pidieron que tocara el piano. Al volver a la sala la viuda de los ojos ahumados estaba con la cabeza baja y recibía en el oído lo que la hermana le decía con insistencia. El piano era pequeño, viejo y desafinado. Yo no sabía qué hacer; pero apenas empecé a probarlo la viuda de los ojos ahumados soltó el llanto y todos nos callamos. La hermana y la sobrina la llevaron para adentro; y al ratito vino la sobrina y nos dijo que su tía no quería oír música desde la muerte de su esposo -se habían amado hasta llegar a la inocencia.
Los invitados empezaron a irse. Y los que quedamos hablábamos en voz cada vez más baja a medida que la luz se iba. Nadie encendía las lámparas.
Yo me iba entre los últimos, tropezando con los muebles, cuando la sobrina me detuvo:
-Tengo que hacerle un encargo.
Pero no me dijo nada: recostó la cabeza en la pared del zaguán y me tomó la manga del saco.
http://www.ciudadseva.com/textos/cuentos/esp/hndz/nadieen.htm
o en link
Bo! la verdad que tenías razón...
gracias
17/11/10
tercer cuento de tres articulos
Oportunidades del dinero.
<<a veces es tedioso leerme, lo sé>>
, entrevista kafkiana.
Color de otoño en primavera
Lo que pasa es que a veces a uno le cuentan algo i parece inverosímil i no se pone a pensar que a uno también tiene istorias contadas que le ocurrieron que parecen mentira pero no lo son; obviamente uno siempre le connota algo más de lo que ocurrió...
pero parece mentira que la gente no mira hacia arriba porque si te cuento lo que me pasó entre el aereado altillo y el pedestre sótano[1] de aquella antigua casona. (1.1)[2]
Suspiro
Montevideo, centro, barrio sur, ciudad vieja, siglos atrás: y como hormiguitas que emigran de la colmena de rancias mieles, europeos exiliados por pensar y el papel quemando está, cosas del actual allá al antiguo acá; obviamente hora todo eso es antiguo y es de acá, como las inmensas y diversas casonas enormes que traen consigo cantares de siglos: silencios de niños en el eco del bonsái i su escalera, aguardados en un baúl del ojo de la tormenta que no es otra cosa que una espora en una mamushka atómicamente galaxial en el espiral de un sueño más.
Pero, volviendo a la rama y no por las hojas de las otras:
Un pueblo país, un hermoso tercer mundo, lo podes ver y todo en el Google Earth, pero lo interesante es ver y absorber la arquitectura del encuentro, casa sin recuerdo de fondos intrincados en bolas de espejos. Diversos estilos europeos.
Y
todos conocemos a alguien que uno no lo busca, él, a uno lo encuentra, y también esas historias de súper fiestas en casas sin rostro donde uno cae de rebote en esas noches perdidas entre todas las cosas del baúl y encuentra la copa de la que se alcoholizo tertulicamente sobre la luz del caleidoscopio astral, y cuando entro a la fiesta y encuentro nada en todas partes, caretas de alquitrán caminando entre los canceres que son ellos mismos, células en el planeta o entendiendo que: lo más hermoso es la casa. Tanto que me enamoré, los arrojé a todos a la mierda y armé un puzzle con copas en triángulos de nubes, donde dejaron en el asfalto el picotazo marcado de un pájaro a otro por algo que parece ser comida en su barriga, y no entendía los interminables vasos de Calumnia.
Una mancha de sangre en el piso
Limpiar, limpiar y limpiar, pará! Calumnia que para eso te pagan no te quejes tanto me haces el favor y límpiame el baño de arriba si no es mucho pedir te impera la señorita en forma de pregunta desde la cocina, sí, enseguidita voy, cuando termine de levantar la mesa de la cena de ayer señorita Notînjamás toco un repasador o servilleta, no pór favor no empeces otra vez con la vieja historia de que la señorita Notînjam y Notînjam Brum, el señor, son unos acomodados adinerados maricas y engreídos, y le robaron la casa donde se criaron mis padres, primos, abuelos y tíos, la casa que construyó la familia de mí bis abuelo y tío abuelo segundo: Igor Valtazar Brum Firinsky de Ziwinsti que nada tiene que ver con Notînjam Brum; mi bis abuelo armero y polaco del norte, del pueblito donde, andá ampulosa qué decís que pasó de todo como en The Lord of the Rings solo que sin Gollum y sin volcán y tuvieron que batallar hasta la huida y llegaron acá a esto que era de Portugal o del Brasil, y construyeron ésta casa, mí casa. ¿Te sentís bien Calumnia? sí, sí señora, me maree un poco, el olor del altillo, usted sabe como es.
Pobre, siempre se marea la pobre, me da como no sé qué que tan joven y frágil como la lluvia sin ganas de una bóveda de nubes grises, alfombra por donde camino tranquila y en pantuflas, alegre por mi casa limpia; y la verdad que no sé como hace para limpiar todo, mira que es una casa de altos techos le comentaba la señorita Notînjam al teléfono haciéndose la que se interesara por la salud y el trabajo de Calumnia tan jovial y espontánea es una más de la casa, sí, como el papel de plomo que le compró hace catorce días, y señorita, se lo dejé en la –impecable- mesa –del deslumbrante templo- de la cocina el día que usted, si me permite decir, hablaba por teléfono con don Gregorio, ahora, si me disculpa continuare limpiando el baño del tercer piso. Es horrible, siempre me pasa lo mismo con ese baño, el pasillo y la puerta del altillo, vomito, sí ya lo sé pero ¿por qué no te pones un tapa boca? le dijo el primo del chofer de la señorita Notînjam antes de violar por cuarta vez a Columnia.
Rejas de terciopelo
Una bolsa de agua caliente pero hirviendo explotó a los pies de la cama ahogando la cara del violador y culpó a la señorita Notînjam y así el señor se fue a vivir con su secretaría y la hipócrita muerta fue solo un mal recuerdo de la cárcel de FierroViento.
Fin
Pero algo que nunca pudo entender es toda esa montaña de vasos según cronopios invitados a la tertulica fiesta de la gigantesca casa que fuimos todos invitados, y de gala dijo ansioso la sobra sin nombre de reglones atrás dando la noticia.
La puerta primera
Y todos impecables como la reluciente mesita de la ensoñada cocina de un teorizado anuncio que contempló la señorita Notînjam el invierno pasado donde se le marco a fuego “necesito tener”, pobre zanahoria, pero por suerte ella era comida y bailamos hasta la madrugada donde, en el alba, entendimos que lo mejor de la noche es que se hace de día y el lento violeta acaricia con profundas ganas tremendas el flagelado pelo de la bella Calumnia pues tendrá que luchar con los inacabables vasos de las diversas bebidas de los incansables invitados.
<<a veces es complicado comunicar como denotado todo lo que comúnmente es connotado>>
Rafael Ouviña, entrevista kafkiana.
La historia
Y estaba cansada de que todos los lunes se encontrara con ese tsunami de vasos, si tan solo eran ocho invitados de la casa ¿por qué catorce veces catorce los vasos? o ¿no era mejor tirarlos desde el balcón al sótano o al altillo con los Notînjam?
[1] No se me ocurrió palabra para decir que el sótano es una bóveda profundamente voraz pero de tragar con hambre en el vacío pecho1.1 y pensé en lo que sienten el marinero cual caballero de ignoradas arenas (la sentencia es de José Luis) que tienen odiseas en inacabables epopeyas esféricas de un aleph poetizado por los niños para jugar a la rayuela en los laberintos de mi tejidos y dedos, el proceso de identificación. en el espejo,
[2]: 1.1 del cetáceo de los mares de Joppe hacia Taris que se naufragó en la enredada alga de Jonás
Caminante del Espiral
Respeto y Confianza
17/11/10
10/11/10
un cuento más.. espero que sea Literariedad
Respeto y Confianza
ya es 14/o5/2014
16/9/10
confeciones de CaminantedelEspiral
“Pequeño megalomaníaco”[1]
(Titulo de la entrada ergo, "Articulo")
“Instantáneamente mareado por la coincidencia de que el otorrinolaringólogo es un inescrupuloso causado por su magnetismo a la mayonesa, y así es que él se quedo con todos los aderezos, y sin estos la comida tiene gusto a zorrillo, lo que lo hizo marearse e inevitablemente hacer una retrospección de su perspectiva que está en la yaga, ergo es imposible transmitir esta visión en su totalidad, es intransferible diametralmente, no es accesible una transfusión total de la experiencia a través de la comunicación. Por eso, luego de tragar la pestilente comida, Tito Lucrecio Caro se convirtió en un insignificante estereotipo de la cooperativa del acne abstracto, y él con una buena infección que cada día empeora más, tanto empeora que no encuentra en el diccionario la palabra "soscayar", y así con treinta y cinco años se convirtió en una lluvia más, que un niño atrapara en un vaso afligido y lo dejara secar para olvidar el vacío existencial y la sacia sed de conocimiento.”
“Ansiosas pupilas” por Rafael Ouviña
Instantáneamente
de un momento a otro, un efecto inmediato
mareado
un punto de vista donde todo se mueve
por
causa inmediata
la coincidencia
la vinculación en el azar, en el mar denso y nebuloso de las causalidades
de que el otorrinolaringólogo
el estudioso de una parte del organismo, relativo o originario del gusto
es un inescrupuloso
sin escrúpulos, sin medida, sin limitaciones colectivas
causado por su magnetismo
atracción natural de él
a la mayonesa,
al aderezo predilecto por excelencia
y así es que
explicación causal de un algo
él
el estudioso biológico especialista en algo relativo al gusto, a la medida, al valor
se quedo con
propiedad privada
todos los aderezos,
los disfraces de los alimentos
y sin estos
y sin estas telas
la comida
el alimento conceptualizado junto al gusto
tiene gusto a
se la mide, se la mide
zorrillo,
mal oliente
lo que lo hizo
la fea comida por el natural apoderamiento del que tiene conocimiento lo hiso
marearse
no al otorrinolaringólogo sino, al del principio
e inevitablemente
más allá de sus ganas, intereses
hacer
usar su tiempo en
una retrospección
re vista
de su perspectiva
de su vista
que está
valor de antemano, o que lo razona, o el narrador ya lo razona.
en la yaga,
comparable a una lastimadura, algo que se encarga el conocimiento de la biología
ergo
reflexiona el narrador
es imposible
¡problema!
transmitir
acción problemática: comunicar
esta visión
re vista, reflexionada, objeto sobre recae la problemática: reflexión de la perspectiva
en su totalidad,
en una dimensión determinada, en un objeto “total”
ergo (implícito)
es intransferible
no se puede cambiar de lado, no se puede mover
diametralmente,
en su totalidad
ergo (implícito)
no es accesible
no llega a:
una transfusión
un pase integral sistemático y
total
completo
de la experiencia
de a ver vivido esa autocrítica con sigo mismo
a través de la comunicación.
ergo ya no solo con el mismo sino con otro más
Por eso,
nos explica el narrador
luego de tragar
al parecer no disfrutar de lo que se amalgama a uno
la pestilente
indeseable, fea, horripilante
comida,
algo que podría dar gusto -estética-, relacionado con toda la situación anterior, y además alimento
Tito Lucrecio Caro
nombre propio del antes denominado PSN ahora denominado TLC, el cual es un poeta que plantea la idea atomista de Epicuro
se convirtió
le paso que se cambio, a través de un efecto problemático sin resolver causo en él
en un insignificante
antitesis puesto que se llama como que ve a todo uno y su importancia
estereotipo
algo ya pensado, algo homogéneo, una idea del disciplinamiento
de la cooperativa
perteneciente ahora TLC a un sistema que trabaja para si
del acne
cosas no lindas ni al parecer sanas pues surgen por la no salida de otras cosas
abstracto,
no material “idea” ente platónico
y él
TLC antes PSN
con una buena infección
oxímoron irónico referido al gusto y a la salud de la biología
que cada día
que día a día como materia en el espacio en movimiento, como el estar mareado, genera algo:
empeora más,
si cada día empeora siempre es más; una reiteración conceptual, en ves de progresar decae
tanto empeora que
a tal punto llega
no encuentra
no ve, busca sin resultado, se mueve al pedo
en el diccionario
libro de las palabras, algo de epistemología lingüística
la palabra
signo
"soscayar",
mala traducción, neologismo, mal dictado, algo que no está
y así
resumiendo el proceso de causa y efecto
con treinta y cinco años
el proceso de causa y efecto en el tiempo
se convirtió
le paso que se cambio sin poder hacer algo efectivo al respecto
en una lluvia más,
homogeneidad, disciplinado, nada raro, anda obseno, casi, tal vez, no original
que un niño
alguien totalmente poco influido, educado, sin mucho proceso y todo lo que denota eso
atrapara
como cazador, propiedad, limitara, impusiera
en un vaso
herramienta artificial que suele para facilitar la ingestión de líquido, recipiente
afligido
personificación
y lo dejara secar
puede evitarlo y no lo hará
para olvidar
vacíar
el vacío
dejar sin contenido
existencial
sentido de la totalidad de la existencia
y la sacia sed de conocimiento.
motor principal de los problemas
“A veces es preferible no saber...” por Rafael Ouviña
“Instantáneamente mareado por la coincidencia de que
Efecto-, causa
el otorrinolaringólogo es un inescrupuloso causado por su magnetismo a la mayonesa,
Efecto, pero que a su vez, es causa de la coincidencia; causa
y así es que él se quedo con todos los aderezos,
Efecto de la causa de la coincidencia de que el otorrinolaringólogo tenga un magnetismo por la mayonesa y sea un inescrupuloso, así se quede con todos los aderezos: Un otorrinolaringólogo
*Un otorrinolaringólogo: con un magnetismo natural que no le da mesura y se queda, se apodera de todos los aderezos, una persona con conocimiento y egoísta. Que a su vez está la coincidencia de que eso causa instantáneamente un efecto de “mareado” al personaje sin nombre (PSN).
y sin estos la comida tiene gusto a zorrillo,
Causa, sin los aderezos, que tiene el otorrinolaringólogo; objeto, mediador; efecto; de la falta de aderezos
lo que lo hizo marearse
Causa, efectante en el PSN generando un efecto
e inevitablemente hacer una retrospección de su perspectiva que está en la yaga,
El mareo causo sin que se quiera o no que PSN efectúe una acción crítica; sobre y que la mide en una valoración negativa
*Un personaje sin nombre que a causa de la actitud del otorrinolaringólogo, lo que no lo tiene por que saber él, que razona sobre si mismo y ve que su punto de vista mareado está en la lona.
ergo es imposible transmitir esta visión en su totalidad,
Entonces, pasa que hay un problema de “comunicación” de un objeto determinado: el razonamiento de PSN sobre él y su punto de vista del mismo
es intransferible diametralmente,
Problema determinado
no es accesible una transfusión total de la experiencia a través de la comunicación.
Problema de que ese objeto vinculación especifica del problema con el objeto mediante la experiencia lingüística que, pone en común, comparte con el otro
*Un narrador que plantea un problema de varias maneras sobre la incapacidad de PSN de comunicar un conocimiento propio de su propia crítica de su punto de vista
Por eso,
Entonces (Reflexión del narrador sobre lo causado en PSN)
luego de tragar la pestilente comida,
Pasa el tiempo y eso acción causal sobre ese objeto
Tito Lucrecio Caro
Un nuevo nombre aparece, se le da un cierto señalamiento lingüístico a PSN, como en la “Biblia” se ve un cambio grande, o en “el Quijote” se ve un cambio conciente que hace el autor ya que conlleva dentro de la obra misma una cuestión a reflexionar
se convirtió en
Efecto de la causa de tragar
un insignificante estereotipo
Lo que conlleva ese cambio, ese proceso de causas y efectos, originados por el mareo de comer la comida sin aderezos puesto que el Otorrinolaringólogo se los quedo todos por un magnetismo natural de sentir ese tonto sentimiento de pertenencia
de la cooperativa
Para nada solitario, sino entrando a un sistema, un todo organizado que una variante de algo considerado parte cambia toda la totalidad
del acne abstracto,
Y ahora PSN, tiene nombre TLC y pertenece a algo, tiene algo en común con los demás, es un algo homogéneo a causa de no poder poner de manifiesto con los demás su total experiencia de su autocomunicación que genero su autocrítica y conocimiento de si mismo
*Un narrador que plantea una transformación del PSN a un sujeto, a un signo que conlleva un montón nuevo de características opuestas a las iniciales, siendo coherente y concatenada causa del proceso interno de un problema, así ahora llamado por el nombre de TLC que ni se cuestiona la incapacidad de comunicar un conocimiento propio de su propia crítica de su punto de vista
y él
Ya presentado
con una buena infección
Lo que conlleva un nuevo problema que tiene sus causas que lo hacen a eso un efecto
que cada día
Al pasar el tiempo, en la plataforma de la transformación dimensional
empeora más,
Remarcación del mal estar
*Tito Lucrecio Caro un personaje nuevo con un problema que crece, un problema biológíco, antes era como uno biológico ahora paso a ese plano
tanto empeora que
Recurso lingüístico para determinar que es la comparación pues no haya palabra
no encuentra en el diccionario la palabra "soscayar",
Viva metáfora pura
y así con treinta y cinco años
La exactitud de la determinada transformación
*Un narrador, capaz de transformar a Tito Lucrecio Caro, nuevamente, cuando no llega a una conclusión lingüística, y así se transforma en un elemento
se convirtió en una lluvia más,
Comparación pero que lo convierte en algo así que otros pueden tomar acción sobre él,
*Una lluvia más es en lo que se convirtió TLC, que cuenta el narrador mediante la presentación de una serie de causas y efectos problemáticos para el personaje variante, que conlleva a transformaciones de la perspectiva del personaje, hasta el punto de convertirlo en un elemento cayendo, lluvia, el cual dejo de tener facultad de decidir sobre si, y solo cae homogéneamente
que un niño atrapara
*Un niño que busca generar propiedad
en un vaso afligido
*Un vaso que tiene sentimientos humanos que tiene poder sobre el agua independientemente del niño
y lo dejara secar para olvidar el vacío existencial y la sacia sed de conocimiento.”
Causa efecto sobre y efecto sobre una misma causa dos efectos simultaneos.
“Pupilas cansadas” por Rafael Ouviña
Como el lenguaje hace señalamiento sobre lo que no es, (Litote) y compara con cosas similares para cosas que faltan las palabras...
“Prólogo” por Rafael Ouviña
[1] Como referencia a la construcción personológica que se puede divisar en los trabajos expuestos en internet, la forma de abordar los temas planteados, sin mesura.
Caminante del Espiral
Respeto y Confianza