17/11/10

tercer cuento de tres articulos

Oportunidades del dinero.


<<a veces es tedioso leerme, lo sé>>

, entrevista kafkiana.


Color de otoño en primavera

Lo que pasa es que a veces a uno le cuentan algo i parece inverosímil i no se pone a pensar que a uno también tiene istorias contadas que le ocurrieron que parecen mentira pero no lo son; obviamente uno siempre le connota algo más de lo que ocurrió...

pero parece mentira que la gente no mira hacia arriba porque si te cuento lo que me pasó entre el aereado altillo y el pedestre sótano[1] de aquella antigua casona. (1.1)[2]


Suspiro

Montevideo, centro, barrio sur, ciudad vieja, siglos atrás: y como hormiguitas que emigran de la colmena de rancias mieles, europeos exiliados por pensar y el papel quemando está, cosas del actual allá al antiguo acá; obviamente hora todo eso es antiguo y es de acá, como las inmensas y diversas casonas enormes que traen consigo cantares de siglos: silencios de niños en el eco del bonsái i su escalera, aguardados en un baúl del ojo de la tormenta que no es otra cosa que una espora en una mamushka atómicamente galaxial en el espiral de un sueño más.


Pero, volviendo a la rama y no por las hojas de las otras:

Un pueblo país, un hermoso tercer mundo, lo podes ver y todo en el Google Earth, pero lo interesante es ver y absorber la arquitectura del encuentro, casa sin recuerdo de fondos intrincados en bolas de espejos. Diversos estilos europeos.


Y

todos conocemos a alguien que uno no lo busca, él, a uno lo encuentra, y también esas historias de súper fiestas en casas sin rostro donde uno cae de rebote en esas noches perdidas entre todas las cosas del baúl y encuentra la copa de la que se alcoholizo tertulicamente sobre la luz del caleidoscopio astral, y cuando entro a la fiesta y encuentro nada en todas partes, caretas de alquitrán caminando entre los canceres que son ellos mismos, células en el planeta o entendiendo que: lo más hermoso es la casa. Tanto que me enamoré, los arrojé a todos a la mierda y armé un puzzle con copas en triángulos de nubes, donde dejaron en el asfalto el picotazo marcado de un pájaro a otro por algo que parece ser comida en su barriga, y no entendía los interminables vasos de Calumnia.


Una mancha de sangre en el piso

Limpiar, limpiar y limpiar, pará! Calumnia que para eso te pagan no te quejes tanto me haces el favor y límpiame el baño de arriba si no es mucho pedir te impera la señorita en forma de pregunta desde la cocina, sí, enseguidita voy, cuando termine de levantar la mesa de la cena de ayer señorita Notînjamás toco un repasador o servilleta, no pór favor no empeces otra vez con la vieja historia de que la señorita Notînjam y Notînjam Brum, el señor, son unos acomodados adinerados maricas y engreídos, y le robaron la casa donde se criaron mis padres, primos, abuelos y tíos, la casa que construyó la familia de mí bis abuelo y tío abuelo segundo: Igor Valtazar Brum Firinsky de Ziwinsti que nada tiene que ver con Notînjam Brum; mi bis abuelo armero y polaco del norte, del pueblito donde, andá ampulosa qué decís que pasó de todo como en The Lord of the Rings solo que sin Gollum y sin volcán y tuvieron que batallar hasta la huida y llegaron acá a esto que era de Portugal o del Brasil, y construyeron ésta casa, mí casa. ¿Te sentís bien Calumnia? sí, sí señora, me maree un poco, el olor del altillo, usted sabe como es.

Pobre, siempre se marea la pobre, me da como no sé qué que tan joven y frágil como la lluvia sin ganas de una bóveda de nubes grises, alfombra por donde camino tranquila y en pantuflas, alegre por mi casa limpia; y la verdad que no sé como hace para limpiar todo, mira que es una casa de altos techos le comentaba la señorita Notînjam al teléfono haciéndose la que se interesara por la salud y el trabajo de Calumnia tan jovial y espontánea es una más de la casa, sí, como el papel de plomo que le compró hace catorce días, y señorita, se lo dejé en la –impecable- mesa –del deslumbrante templo- de la cocina el día que usted, si me permite decir, hablaba por teléfono con don Gregorio, ahora, si me disculpa continuare limpiando el baño del tercer piso. Es horrible, siempre me pasa lo mismo con ese baño, el pasillo y la puerta del altillo, vomito, sí ya lo sé pero ¿por qué no te pones un tapa boca? le dijo el primo del chofer de la señorita Notînjam antes de violar por cuarta vez a Columnia.


Rejas de terciopelo

Una bolsa de agua caliente pero hirviendo explotó a los pies de la cama ahogando la cara del violador y culpó a la señorita Notînjam y así el señor se fue a vivir con su secretaría y la hipócrita muerta fue solo un mal recuerdo de la cárcel de FierroViento.


Fin

Pero algo que nunca pudo entender es toda esa montaña de vasos según cronopios invitados a la tertulica fiesta de la gigantesca casa que fuimos todos invitados, y de gala dijo ansioso la sobra sin nombre de reglones atrás dando la noticia.


La puerta primera

Y todos impecables como la reluciente mesita de la ensoñada cocina de un teorizado anuncio que contempló la señorita Notînjam el invierno pasado donde se le marco a fuego necesito tener, pobre zanahoria, pero por suerte ella era comida y bailamos hasta la madrugada donde, en el alba, entendimos que lo mejor de la noche es que se hace de día y el lento violeta acaricia con profundas ganas tremendas el flagelado pelo de la bella Calumnia pues tendrá que luchar con los inacabables vasos de las diversas bebidas de los incansables invitados.

<<a veces es complicado comunicar como denotado todo lo que comúnmente es connotado>>

Rafael Ouviña, entrevista kafkiana.


La historia

Y estaba cansada de que todos los lunes se encontrara con ese tsunami de vasos, si tan solo eran ocho invitados de la casa ¿por qué catorce veces catorce los vasos? o ¿no era mejor tirarlos desde el balcón al sótano o al altillo con los Notînjam?




[1] No se me ocurrió palabra para decir que el sótano es una bóveda profundamente voraz pero de tragar con hambre en el vacío pecho1.1 y pensé en lo que sienten el marinero cual caballero de ignoradas arenas (la sentencia es de José Luis) que tienen odiseas en inacabables epopeyas esféricas de un aleph poetizado por los niños para jugar a la rayuela en los laberintos de mi tejidos y dedos, el proceso de identificación. en el espejo,

[2]: 1.1 del cetáceo de los mares de Joppe hacia Taris que se naufragó en la enredada alga de Jonás



Caminante del Espiral

Respeto y Confianza


17/11/10

No hay comentarios: